El enganche confirmó que no volverá a jugar en Boca aunque no se retiró definitivamente del fútbol. "Yo no le puedo tapar el lugar a Paredes, ya tengo 34 años y cumplí todos mis sueños en el club. Ahora le toca a él".
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Juan Román Riquelme le puso fin a su brillante carrera como jugador de fútbol profesional en Argentina. Anunció que no volverá a jugar oficialmente con la camiseta de Boca, y aunque cabe la posibilidad de que vaya a préstamo a algún club del exterior, no se rompió el vínculo con el club porque le realizarán un homenaje que todavía no tiene fecha. Desde el vestuario del Pacaembú, tras perder la final de la Copa Libertadores ante Corinthians, que Román no hablaba en público y así se despidió.
"Estoy contento con la decisión que tomé. Yo soy hincha de este club y pude cumplir todos mis sueños. Juego desde que tengo 18 años y ya tengo 34, tenía que encontrar fuerzas para venir a entrenar todos los días desde Don Torcuato. Creo que ya no tenía cosas por jugar. Gané todo con este club y me fui jugando una final de Copa", dijo.
Luego Riquelme aclaró que no tiene nada que ver el entrenador de Boca, Julio César Falcioni, ni el presidente del club, Daniel Angelici, en la decisión que tomó. "Estoy muy bien, disfrutando de mi familia. Mi hijo Agustín está bien, está contento que vamos punteros. Vamos a ver cuando es el momento de volver a la cancha", contó.
Después confesó algunos de los motivos profesionales que lo llevaron a tomar la decisión de terminar con su exitosa carrera en Boca: "En 2010 estuve en muletas cuatro meses. Iba de la cama al living, del living al baño. Lo que pasa es que ustedes no me vieron. Pero yo no me podía retirar en muletas. Por eso volví. Tuve la suerte de renovar el contrato y les prometí a los hinchas un título más, y lo conseguimos".
Sigue: "Es fácil quedarme, la gente me quiere, cobraba un sueldo muy alto. Es verdad que tomaba mate y me entrenaba cuando quería, y podía jugar bien los partidos. Yo no quería que el padre le dijera a su hijo en estos dos años que quedaban de contrato: '¿Ves?, aquel jugaba muy bien, pero ahora ya no puede correr', por eso decidí retirarme jugando bien, en un alto nivel a los 34 años, en una final de Copa".
Ante la insistencia de un periodista, le aclaró: "Quedáte tranquilo que no voy a volver eh. Yo tengo la cara seria, podré caerte mal, pero tengo palabra". Y después cuando le preguntaron qué opinaba de unas declaraciones de Maradona dijo: "No me interesa lo que diga ese muchacho".
Después agregó sobre la parte futbolística: "No le puedo tapar el lugar a (Leandro) Paredes. El tiene 18 años y yo ya cumplí todos mis sueños en el club. Ahora le toca a él cumplir los suyos. Es joven, juega muy bien; le tocó jugar un buen partido con Unión y seguro que va a triunfar en este club".
Cuando le preguntaron sobre el banderazo que habían realizado los hinchas de Boca para pedirle que siguiera en el club, Román confesó: "Me la grabaron y no la quise ver. Después la vi solo y me puse a llorar. Yo siempre digo que el hincha de Boca está loco. Pero no me queda más que agradecerles todo el cariño que siempre me dieron".
Para el final dejó un par de frases divertidas: "La final de la Copa Libertadores la perdimos porque ese día jugamos mal. Le mando un beso enorme al Flaco (Schiavi) que ese día metió un pase gol bárbaro". Y después dijo: "Como ahora soy hincha puedo putear". También dijo que no sabe qué va a hacer en el futuro, si jugará en el exterior o no, pero contó que se tomará vacaciones por primera vez junto a su familia y que en el barrio puede jugar al fútbol cuando quiera y que el equipo lo arma él. "Como asado dos veces por semana, disfruto de mis amigos y de mi familia".
El ídolo máximo de la historia de Boca terminó su carrera en el club más popular del fútbol argentino. Se fue con toda su humildad, su emoción y toda su cultura futbolera. No habrá otro como él.
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